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Graciela Wencelblat
Argentina
DEBIMOS Debimos darnos cuenta, decidir cuando el pajarillo exhaló esos trinos cuando crujieron las ramas secas. Que en esa senda solitaria las riendas de la vida tendrían noches oscuras. Debimos sentar el espíritu donde los abetos callan frente a una ventana con vela ardiendo lentamente.
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